Vas a verme por la tele

Seguro que en el lugar donde vivís conoceis los programas Españoles por el mundo , Madrileños por el mundo, Aragoneses por el mundo, Catalans pel mon, Alpedreteños all around the world, etc. Pues bien, la semana pasada se pusieron en contacto los del programa de mi región para hacerme una visitilla a Trier y ya de paso les enseñaba la ciudad.

Todo esto surgió de uno de mis hermanos, que decidió apuntarme al programa. Pocos días después de esto recibí un email preguntándome que es lo que hacía en Trier, de dónde soy, lo que echo de menos, cuánto tiempo voy a estar, etc. es decir, las típicas preguntas que hacen a los invitados en este programa. Las contesté y dejé pasar el tiempo. Hace cosa de un mes recibí un mail comunicándome que retrasaban la grabación hasta el 2010, ya que iba a hacer frío y el programa no saldría bonito. Y al final rectificaron y se decidieron a venir esta misma semana. Así que tras negociar un poco la visita, y el recorrido que haríamos, quedamos hoy Miércoles a las 9 en la Basilika.

Y 10 minutos antes de la cita allí estaba yo. Y todas las cafeterías de la plaza abrían mínimo a las 10. Eso del café con tostada a las 8 no se estila por aquí. Menos mal que un pelín más tarde de la hora acordada llegaron Eduardo y Cristina, el locutor y la cámara. Nos saludamos y bajamos dirección Kornmarkt hasta que encontramos un lugar para tomar café, planificar un poco todo el tema de la grabación, y ver por dónde empezaríamos.

El equipo de grabación

Y el punto de comienzo no fue otro que el mismo donde habíamos quedado. Visitamos por este orden la Basilika, Palastgarten, Anfoteatro, Kaiserthermen, la casa de Karl Marx, el puente romano, dimos un paseo por el Mosel, para terminar viendo la Porta Nigra, la Casa de los tres reyes, Hauptmarkt y la Catedral. O lo que es lo mismo, todo lo que describí en su momento en la Guía de Trier. Pero tiene su gracia el formato video no? Todo ello aderezado con preguntillas contando las cosas. Al final han sido 8 horas pateándonos la ciudad grabando, charlando, y haciendo alguna paradilla, como por ejemplo en el mercado navideño para tomarnos un Gluhwein o vino caliente pra entonarnos.

Os voy a spoilear un poco. A Eduardo le ha hecho gracia cuando me ha preguntado por el idioma, y le he respondido que hablo un perfecto alemán de bar. Y al final he hecho una dedicatoria un poco zafia, mandando un “saludo que te cagas” a mi familia y a mi novia. En fin, los rigores del directo.

Pero me he reído un rato bueno, y ahora tengo curiosidad por ver como resumen toda la jornada de grabación en tan sólo 10 minutos que nos dedican a cada uno…. y además me llevaré un buen recuerdo cuando vuelva a Madrid! es más podría ver el capítulo desde el sofá!

Cola-Bier gegen Calimocho

La última vez que vi a Sabine fue hace unos meses. Salimos a tomar unas cervezas por el centro, y en un momento de la conversación ella me preguntó si había probado la Cola-Bier, esto es, una mezcla extraña de coca-cola con cerveza. Por supuesto le dije que no, a mi eso de mezclar cocacola con cervez me parece lo mismo que mezclar cocacola con fanta de naranja y de limón a la vez, o lo que es lo mismo, un guarrada. Yo le dije que en España la gente mezcla el vino tinto con la cocacola, y que eso bien frío sí que está bueno. Y ella debió de pensar que eso es un sacrilegio. Claro, pero para eso utilizamos el Cumbre de Gredos, un vino jincho de brick que vale 1 euro. Así que aquel día dijimos que la próxima vez que nos viésemos yo bebería Colar-Bier y ella Calimocho, y que nuestra salud pagaría las consecuencias de la quedada ;-D

El Jueves pasado era la cita. En mi último viaje a España yo compré un cartón de auténtico Cumbre de Gredos en un chino que tengo cerca de casa. Pero tuve un pequeño fallo: se me olvidó comprar licor de mora, cosa que para un no iniciado en el Calimocho puede hacer que coja el gusto. Pero bueno, el auténtico es sin golosina, así que lo iba a dar todo por el calimocho. Ella traía la coca-cola, y yo ponía el vino, la cervez y los hielos…y vaya, otro revés en los preparativos. No me acordba que al Norte de los Pirineos eso de comprar hielo no es tan fácil. A no ser que vayas a mendigar a un McDonalds o algo parecido, no te darán hielo. Así pasa, que los cubatas no saben igual.

Sabine llegó puntual a la cita, y trajo un par de cocacolas de 1,25 litros. Más que suficiente para la experiencia. Nos saludamos, subimos a casa, y sacamos los materiales. Vino, cerveza, cocacola, un vaso de weizen para la cola-bier, y una jarra de medio litro de Trierer Löwenbräu para el calimocho. Mezclamos. Yo para ella calimocho. Ella para mí Cola-Bier. El calimocho con su típica espumilla rosada. La cola-bier con una espuma marrón muy extraña….

Cola Bier y vinillo

Le meto un trago. No sabe tan mal. Realmente el amagor de la cerveza queda anulado por lo dulce de la cocacola, así que se deja beber bastante bien. Ella prueba el calimocho. Dice que no está tan mal, al menos mejor de lo que se temía en un principio. Pues claro, en España sabemos lo que es bueno :-D . Hablamos de cómo nos va la vida, planes, de mi vuelta a Madrid, en fin, de todo un poco. Al rato llega Nil a casa y decide apuntarse a la cola-bier, pero a un ritmo menor. Se sirve algo así como un chupito de sustancia, la prueba, y constata que sigue prefiriendo la cerveza a secas. Y yo también, pero un día es un día!

Un poco raro

Pero una cosa de la que no me percaté es que la susodicha mezcla crea una especie de poso que está flotando en el vaso todo el tiempo. Y la verdad es que viendo es no mola nada de nada. Sabine me dice de no mirarla y beberla. Pues haremos el esfuerzo. Y tanto lo hice que al final hasta repetí, no porque me encantase, pero ese día se bebía cola.bier, y no otra cosa!

A eso de las 22:30 Sabine se marchó. Nos despedimos, y quedamos que algún finde antes de marcharse, probablemente el finde que Marijose venga a Trier, volveremos a quedar, esta vez para tomarnos un Gluhwein o vino caliente, y despedirnos hasta quién sabe cuando…y es que quedan 29 días para volver!

Cebolleta

Cuando llegué a Trier, hablando un día por Skype con un amigo, me dijo que un antiguo compañero de instituto también estaba viendo en Alemania. Al poco, recibí un email suyo saludando y preguntando cómo había acabado dando con mis huesos en Luxemburgo. Además, me dió el número de teléfono de una amiga de su novia que vivía en Trier, por si necesitaba algo. Yo muy agradecido tomé nota, y por suerte al final no me hizo falta. Muchos ya sabeis que tarde relativamente poco encontrar una casa donde vivir. La casa donde afortunadamente he conseguido quedarme durante este año.

El tiempo pasó, y ya no era solo un correo electrónico. Javi se hizo lector de este blog, y además ahora lo tengo de amigo en facebook. Es más, este tío ha protagonizado uno de los momentos más bizarros del blog. Resulta que Ceci, una amiga de MJ y lectora del blog, y Javi, casi emparentan! El hermano de ella y la hermana de él son pareja! Y se conocieron a través de los comentarios de uno de los posts del blog…en fin, cosas que pasan.

Y hace cosa de un mes me envió un mensaje diciendo que planeaba venir a visitar Trier un fin de semana. Y fue precisamente éste cuando vino. Así que iba a volver a ver a un antiguo colega con el que llevaba sin hablar aproximadamente 10 años, y además conocería a su novia Jani y a Natascia, la chica que en caso de necesidad me echaría una mano.

Dentro del Lübeck

A las 21 habíamos quedado en la Hauptbanhof (estación de tren) y allí estaban los tres. Les saludo, y lo primero que me impresiona es que las chicas hablan muy bien español! Claro, habían estado currando en España un año y allí es precisamente donde Javi conoció a la respectiva! Fuimos a tomar algo a un sitio que se llama Café Lübeck aunque yo lo conocía como Music Headquarters. Es un sitio chulísimo, con sofá para estar de tranqui, tomarse un cocktail o una cervecita, y charlotear con amigos. Además había un concierto de una tía que se hace llamar Binoculers. La verdad es que la música era lentísima. Si a Eric Clapton le llaman mano lenta, a esta chica y a su telonera las deberían llamar manos muertas.

Los visitantes!

Y la noche transcurrió en modo abuelo cebolleta. Hablando sobre como ha pasado el tiempo y la vida, y hablando de la gente del instituto, que és de cada uno, y flipandolo con alguno que otro. Y es que han pasado 10 años desde la última conversación. Probablemente en algún bar al que solíamos salir, y muy posiblemente uno que había por Moncloa y se llamaba Límite. Y probablemente bebiendo calimocho del barato, y escuchando a Soundgarden, Pearl Jam, o grupos parecidos…pufff, me estoy poniendo cebolleta. Pero esta visita la verdad es que me ha sorprendido gratamente!

Me hubiese gustado haberles acompañado en su visita a Trier, pero el Sábado fui a Estrasburgo con Rafa, Marián, Quique y Carlos y no pude. Luego me hubiese gustado aunque fuese tomar otra cerveza por la noche, pero salí con Nil, me lié por los garitos, y al final no coincidimos. Y el Domingo se fueron pronto, porque éste sí que se ha integrado rápidamente en Alemania y hasta juega en el equipo de fútbol de su pueblo! Así que nada, breve pero intenso!

Pero de todas formas espero que vuelva alguna vez y visite Luxemburgo, ya prepararé una guía para él y para todo el que le interese!

Estrasburgo

Últimamente estoy escribiendo poco. Pero esto no quiere decir que no esté haciendo nada. Al contrario, no paro. Desde que regresé de Paris he conocido a nueva gente, me he encontrado con viejos colegas, y estoy planificando una cosa que realmente no se como describir. Ya la vereis, simplemente es una sorpresa. Intentaré contaros todas las historias durante esta semana. Con suerte, el ritmo será de un post diario.

Este finde había quedado con Rafa, Marián, Carlos y Quique para hacer una excursioncilla. Llevaban insistiendo semanas en poner una fecha, así que una vez tuve un finde libre, decidí reservarlo  para viajar a la capital de Alsacia y una de las ciudades que suelen nombrar en los telediarios, pero no les solemos prestar mucha atención: Estrasburgo.

A eso de las 8:15 de la mañana llegaron los cuatro jinetes del apocalipsis apiñados en un Mercedes Clase A. Yo esta terminandome un café y mirando por la ventana, así que antes de que me llamase al timbre ya estaba abajo, con mis CDs de música, mi GPS anti-personas, y las llaves de mi Opel Zafira con capacidad para 8 personas. Nos subimos, pongo el GPS, y como no tenía batería tenía que utilizar el cargador de mechero para usarlo. La primera fue una mala noticia: el mechero está roto y no tenemos GPS. Así que como machos de pelo en pecho nos fuimos sin GPS, sin mapa de Google maps ni nada. La única idea que teníamos era que había que llegar a Saarbrücken para luego cruzar la frontera y seguir hasta Estrasburgo.

De camino a la catedral de Estrasburgo

Tras dos horas y media de viaje y Rafa haciendome el relevo porque yo estaba un poco cadáver tras haber salido casi hasta las 2 el Viernes, llegamos a Estrasburgo. Sin mapa alguno, decidimos aparcar en un centro comercial, con la esperanza que que el centro estuviese cerca. Y tuvimos suerte. El centro estaba a 10 minutillos andando desde ahí. En un abrir y cerrar de ojos estábamos en la plaza de la imponente catedral. Tras echar las primeras fotos, miramos el reloj y vimos que era la hora de comer, es decir, las 12. Es que para comer nos hemos integrado muy bien en Europa. Fuimos a un restaurante para probar las cosas típicas, y mientras algunos comieron un guiso llamado Backoeffe, otros nos comimos una Tarte Flambee. Algo que en Alemania también se come bajo el nombre de Flammkuchen. Todo ello regado con Fischer, la cerveza de la región que deja bastante que desear…

Tarte Flambee o Flammkuchen

Tras la comida, visitamos la imponente catedral, y a la salida vimos algo un poco friki. Una banda de música del ejército francés tocando música de películas, y la verdad es que lo hacían muy bien. Luego bajamos a la orilla del río Ill para seguir caminando hasta la Petite France, un barrio de casitas muy al estilo alemán. Después del paseo nos tomamos un cafelito, nos paseamos por la zona comercial, y finalmente nos fuimos. No nos dió tiempo, y además no sabíamos como ir, a ver las institiciones europeas que están en la ciudad, otra vez y en otro momento será. Le cedí los galones de conductor a Rafa, que yo estaba un poco mohíno.

Petite France

Y tras dos horas de viaje, porque Rafa es un poco maki y le zumba bastante al coche ($·%&, que me lo rompes!) llegamos de vuelta a Trier. Estaba con pocas ganas de salir, pero Nil estaba por casa y al final me convenció. Fuimos a la exhaus, con la esperanza de encontrar algo de fiestas. Y sí, había una fiesta de Depeche Mode, donde había gente extraña y muy mayor, y la pista de baile vacía. Y luego al Forum, pero no me convenció en absoluto. Me queda solo un mes de estar aquí, pero tengo la sensación de que va a ser un no parar y un darlo todo!

El partido de vuelta

o también conocido como Juego, Set y Partido.

Mucho antes de que Javi viniese a visitarme, yo ya me había comprado un billete de tren para ir a visitarle a él. El motivo, a priori, era ver las semifinales del torneo de tenis de Paris-Bercy. Aunque también pesaban otros factores como salir de fin de semana, y darlo todo por la noche, que me estoy amohínando un poco.

Así que el Viernes por la tarde a eso de las seis menos cuarto Sandra me acercó en su coche hasta la Gare de Luxemburgo. Nos despedimos, y le dije que le traería una postal, que en verdad le traje, pero aún no se la he dado. Como llegué con tiempo, me tomé una Bofferding (la cerveza de Luxemburgo, muy floja para mi gusto) y 5 minutillos antes de la salida ya estaba sentado en el TGV, y sacando el libro de “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” para pegarle un buen repaso. La verdad es que este Stieg Larsson se dejaba los sesos poniéndole título a sus obras.

Crepe de Cabra con tomate

Una cré de chevre tomá

Y así, leyendo el libro, y dos horitas después, llegué a la estción de París este, y allí estaba Javi esperándome. La otra vez que fuí a verle llevaba mi maleta de equipaje de mano, y sin pasar por el refugio me sacó de fiestas. Y así pasó, que los porteros de los bares me hacían abrirles la maleta y enseñarles lo que llevaba dentro. Pero esta vez no, comprimí todo el equipaje en un pequeño bolso para evitarme jaleos. Y así fue que según llegamos me dice que hay un partido de rugby entre Francia y Suráfrica. Pues vale, no me se ni las reglas de Rugby, así que no digo más. Entramos a un bar muy tocho que estaba petadísimo de franceses forofos. Hay que decir que los deportes nacionales de Francia son el fútbol y el rugby. Así que todo el mundo berreando con el partido, y yo disfrutando con una San Miguel que ví servían en el lugar. Ganó Francia por poco. Luego fuimos al hotel a dejar la mochila y nos fuimos a la zona de Moufetard a comernos una crepe y a alicatarnos unas cervezas. El Viernes no dió para gran cosa, así que a las 2 estabamos sobando…

Tennis Bercy

Proyecciones muy curradas

Ya el Sábado nos levantamos y tras desayunar en un McCafé nos dirigimos al primer evento del día. En el estadio polideportivo de Bercy se estaba jugando el torneo Masters 1000, y la primera semifinal la jugaba Rafa Nadal contra Novak “Jesulín” Djokovic. Nosotros teníamos entradas que valían casi 100 euros, pero nos salieron muchísimo más baratas ya que la empresa de Javi subvenciona este tipo de espectáculos. La verdad es que lo montaron todo que parecía bastante espectacular: láser, música a todo volumen, y durante los descansos más música. Y todo para que el doble de Jesulín de Ubrique destrozase a Nadal en poco más de una hora…Vamos Rafa!

Vamos Rafa!

Luego nos vimos la segunda semifinal, que fue una pesadilla. Igual que en la primera ganó el mejor, en la segunda el que ganó fue el menos malo, en este caso el héroe local Gäel Monfils. Al final nos dolía tanto el culo que nos ibamos a la zona VIP a ver el partido por la tele. Una vez que acabó, gritamos aleluya y nos fuimos a la Gare de Lyon a ver otro partido de fútbol. En este caso el partido de clasificación para el Mundial entre Argelia y Suráfrica. Y aquí es donde se produjo el punto de inflexión de la noche…

Una Chouffe!

Nos sentamos en una mesa al fondo, con una tele cerquita, y pedimos la primera Chouffe, aquella cerveza cuya fábrica fui a visitar hace unos meses con Rafa, Marián, David y Ainhoa. Sobre el tamaño de la cerveza, que duda cabe, de las grandes. Javi le pegó un buen trago y dijo que estaba buenísima. Y claro que lo está, con esa triple caramelización que le dan. Pero hay que tener en cuenta que la cerveza tiene el doble de alcohol que una cerveza alemana o española. Y nosotros lo pasamos por alto. Así que una tras otra, y tras el partido de Argelia viendo el de Francia, nos tomamos 4 copas de pinta de chouffe, y estábamos bastante contentos. Siendo sincero, salimos bastante contentos del garito. Y luego volvimos a la zona de Moufetard, para tomar otra, y acabar en la calle hablando con un artista sobre el arte moderno, que definió como “A la gente le gusta comer mierda, y le gusta” y sobre el matrominio homosexual, y sobre lo poco que gana, … pero todo esto queda como una sucesión de recuerdos un poco borrosos…

Hasta la cámara veía borroso

Ya el Domingo, con toda la resaca, salimos a ver el Museo de Orsay. No podíamos ni andar, así que de las 5 plantas que tiene el museo, solo llegamos a ver 2. Teníamos más hambre que ganas de ver cosas. Así que fuimos a un oriental a comer pollo teriyaki, beber orangina y descansar. Luego, con todas las pocas ganas del mundo, dimos una vuelta y a eso de las 4 y media fuimos a la estación de tren, nos despedimos, y le dije que otra vez será, que eso de vivir en un país musulmán le resta aguante al Javi. Tienes que entrenar tronco… mucha Chouffe todos los días te hace falta…

Y así, tras dos trenes y cuatro horas de viaje, regresé a Trier. Saludé a Nil, a su novia, y me metí al sobre…y ahora pienso que además de todo el cansancio que tenía es que estoy a punto de pillar la gripe…hay que tomarse todo con calma.

Curso de Alemán #1

Erste Lektion. En el bar

Primera lección. En el bar

Una de las cosas que toda persona que viene a Alemania debería hacer es probar su cervezas. No voy a insistir en los tipos de cervezas existentes, pues ya escribí algunos posts (este y este otro) relativos a ello. Ahora bien, lo que yo hacía al principio era entrar y decir “Ínglis?” y si me decia que si perfecto, pides una cerveza y antes de irte la cuenta, pagas, te largas y listo. Pero no es tan difícil pedir en alemán, al menos a un nivel muy básico. Así que la primera lección de la colección “Alemán de bar y supermercado” tratará de cómo pedir unas birrofen más o menos correctamente. Eso sí, no espereis tapa de ningún tipo por ser amables…

Conocimientos previos

  • Los números: Eins (ains = 1), Zwei (etsbai = 2), Drei (drai = 3), Vier (fíar = 4), Fünf (funf = 5), Sechs (sejs = 6), Sieben (siiben = 7), Acht (ajt = 8), Neun (noin = 9), Zehn (tsen = 10)… más no digo porque no creo que haga falta… bueno sí, para entender la cifra a pagar, pero eso ya lo mirais aquí
  • Lo que se bebe: Bier (bíar, cerveza normal), Weizenbier (baitsenbier, o cerveza de trigo), Cola, Fanta, Orangensaft (zumo de naranja), o Cola-Bier, una asquerosa maravillosa mezcla de cocacola y cerveza…

Lo primero que hay que hacer es entrar en el garito, o sentarse en la terraza. Lo habitual es que haya camarer@s que se te acerquen y te pregunten que quieres, así que no es necesario en ningún caso levantar la mano, o alzar la voz y decir “Jefe!”. Luego cuando se acerque el personal ya es hora de pedir…

  • Bitte, <número> mal <bebida> [und <numero> mal <bebida>] (Por favor, tantas cosas de esto [y otras tantas de aquello])

Ya si os pregunta algo más y no se tiene ni idea, simplemente hay que recurrir a la frase comodín Ich spreche nicht Deutsch. Entschuldigung, sprechen Sie Englisch? (No hablo alemán. ¿Habla usted inglés?) Y ya uno se soluciona la papeleta como buenamente pueda. Luego el tío vendrá con la priva, y entonces hay que ser agradecido y decir…

  • Danke schön [Danke schoen] (Muchas gracias, literalmente es bonitas gracias)

Ante lo cual obtendremos como respuesta un…

  • Bitte schön [Bite schoen] (Por favor, literalmente es bonito por favor)

Luego nos bebemos la cerveza hablando con los amigotes y a ser posible en un tono de voz reducido. Tras 10 meses aquí, me he dado cuenta que los españoles somos fácilmente reconocibles porque hablamos literalmente a voces. Si queremos intergrarnos, no hace falta susurrrarnos al oído, peor sí hablar un poco más bajo. Cuando nos hayamos tomado los cacharros, quizá haya alguno que quiera tomarse otra. Por lo general los camareros están al loro de cuando se te acabe la bebida, se acercarán, y te preguntarán si quieres beber algo más. Puedes decir que no, o que sí…

  • Nein, Danke [nain, danke] (No, gracias)
  • Bitte, noch <número> mal <bebida> [bitte, noj <numero> mal <bebida>] (Por favor, tantas veces bebida de nuevo)

Cuando ya nos hayamos refrescado lo suficiente, o no veamos absolutamente nada, llega la hora de marcharse. Pero antes hay que pagar. Podemos hacerle el típico gesto de escribir una nota ficticia con el camarero a 20 metros de distancia que quizá nos entienda, pero queda mucho más molón decir…

  • Die Rechnung, bitte [dii rejnung, bitte] (la cuenta, por favor)

Entonces al rato vendrá el camarero con una cartera gigante de cuero negro, y preugntaré si quieres pagar cada uno por separado o todos juntos. Yo siempre pago en modo todos juntos que se dice Alle zussamen. A no ser que sepas algo de alemán, quizá no te enteres del precio, así que más o menos calcula 3 euros por consumición y afloja en consecuencia. Conviene darle al camarero algo de propina, sobre todo si vas a volver al sitio. El tema de la propina se le dice al camarero en el momento de pagar. Es decir, si todo cuesta 15 euros, le dices que se cobre 16, y te lo agradecerá. No te dara un abrazo, pero te pondrá mejor cara, los alemanes son así. Ya por último, al largarse, si te cruzas con el camarero, haces lo mismo que cuando te despides con cualquiera, o como me voy a despedir yo hoy. Simplemente dices…

  • Tschüss! [Chiuuuus!] (Adios!)

El partido de ida

En Noviembre empieza la recta final. El otro día lo hablé con Susana, que a final de año también vuelve a casa. A ella y a Sandra las quedan 5 semanas, y a mí 6. Y los días van pasando lentamente y a oscuras, porque a las 5 ya es de noche… y yo rezo por no tener que cruzarme con más ciervos.

Uno de los primeros cambios tiene que ver con mi casa, a la cual antes de irme tengo que haceros una visita completa, y viendo las cosas más o menos raras que tiene. Lo prometo. Lo que pasa es que ahora vuelvo a tener compañero de piso! Se trata de un chaval de Barcelona que se llama Nil (programadores del mundo… esto en Pascal es como el  null :-D ) y que ya podemos confirmar que cuando yo me pire el se queda con mi casa, mejor dicho, con mi pedazo de casa, porque es una casa para vivir dos personas sin ningún problema. El otro día fuimos a la agencia de alquiler, y aunque la mujer dijo que el no hablar alemán para ellos es un problema, al final lo conseguimos. Realmente el punto de inflexión fue cuando nos preguntó si conocíamos a un hombre, y resultó ser compañero de Nil del curro, con el cual de vez en cuando me he tomado un cafe con él. A partir de ese momento todo fue mucho más fácil, y yo me preguntaba por qué. Así que hablando con este hombre conocido en común por todas las partes, resulta que la mujer de la agencia es la alcaldesa del pueblo donde vive… y él es del partido de la oposición. Pero parecen llevarse bien…

El segundo asunto tiene que ver con mi calendario de visitas. En este momento ya tengo que decir que no me queda ningún fin de semana libre… París, Estrasburgo, Madrid, visita, visita, Madrid… y c’est fini! El 23 de Diciembre a eso de las 19:30 horas aterrizo en la T4 de Madrid al más puro estilo turrones El Almendro: vuelvo a casa por Navidad. Y este fin de semana pasado he tenido una visita casi por sorpresa…

Resulta que a Javi, que lo tienen currando en Rabat (Marruecos), le ha dicho su empresa francesa que el cliente no paga y que se tiene que volver a hacer presión. Así que como chico comprometido con su empresa, y su empresa sólo entendiendo de dinero, le han hecho volver a Paris un par de semanas a marear la perdiz. Y pensó en pillarse un billete de TGV a Luxemburgo para visitarme el fin de semana, y como yo no tenía plan pues me venía de perlas.

Así que el Viernes a eso de las 7 de la tarde llegó a la Gare Centrale de Luxemburgo, tras dos horitas de viaje (que en coche son 4), y nos fuimos directicos a Trier. Nos jalamos unas pizzas mientras nos tomábamos unas birras acompañados por Nil, y después nos fuimos al Zapotex, a tomarnos unas cuantas más y observar a un fanegas acosando a la camarera…no pensaba yo que también había alemanes babosos…

Moselstadion

Moselstadion

Ya el Sábado comenzaba el plan. Lo primero de todo después de desayunar era ir al Moselstadion a disfrutar de un interesantísimo Eintracht Trier – Waldhof Mannheim de la Regional Liga alemana. Algo así como ver un partido de la tercera divisón española. Nos fuimos los tres para el estadio, nos compramos nuestras bufandicas, nos pillamos una cerveza aguada, y bajo una incesante lluvia disfrutamos de la victoria agónica de los nuestros por 2 a 1 con doblete del crack Yannick Salem. Como nota curiosa, el Trier tiene un jugador internacional por la selección de Namibia… blanco como Casper… namibio de pura cepa.

Atleti Madrid Derbi

Patético de Madrid

Después de jalarnos un señor arroz cocinado por el moi, y dejar a Nil contra las cuerdas en su cama, nos fuimos a dar una visita por Trier. Era un poco tarde, y entre que ya era de noche y nos tomamos unos vinos no nos dió tiempo a ver mucho, solamente lo importante: la Porta Nigra, el centro, la catedral y dos de las termas. Luego fuimos a casa a dejar su cámara de fotos y nos fuimos al irlandés donde habíamos quedado con Carlos para ver el Atletico – Real Madrid. Después de pasar vergüenza viendo al atleti, y en especial a su defensa, nos jalamos un kebab y nos piramos a la ex-haus, donde había una fiestaca muy seria. Ahí Carlos nos dejó peor se apuntó Nil.

People's Music Choice exhaus

Fiestaca en la exhaus

La ex-haus tiene pinta de ser una antigua casa okupa. No tengo confirmación de que lo fuese, pero lo parece. Ahora es un centro cultural y juvenil, en el que suelen organizar conciertos y algunas fiestas. En este ocasión tocaba una de las fiestas gordas. Había 5 ambientes: Techno, Drum’n'Bass, Hip-hop, Rock e Indie. Todo ello aliñado con chiringuito de kebab y cervezas. Al final, tras recorrernos todas las zonas, optamos por pasar la mayoría del tiempo en la Balkensaal que era donde estaba pinchando indie. Y nos dieron las 5 allí… y todos tan contentos.

Trio calavera

El trío calavera

El Domingo dió para poco más qe despertarse, desayunar, e irnos a Luxemburgo a pasar el día. Dimos una vueltecita rápida, y nos fuimos al Oscar Wilde’s a ver el Chelsea-Manchester United de la Premier. Todo un fin de semana orientado al fútbol. A punto de terminar nos fuimos a la Gare y nos despedimos … hasta el próximo fin de semana, donde nos espera más fútbol y deporte. Lo que en las copas de fútbol llaman partidos de ida y vuelta.

Bambi

Las temperaturas están bajando de forma considerable, así que se supone que debo de ser un poco más cauto en la carretera. Pero según Rafa no mehace falta poner excesivas precaucaiones, porque dice que conduzco como un abuelo: despacito y mirando siempre a la carretera. Pero aún así tengo que agenciarme para lo que me queda un coche con ruedas de Invierno, e ir con cuidadito.

Peligro animales salvajes

Cuidado! Ciervos brincando!

Además, la nieve, el hielo y la lluvia no son los únicos peligros de las carreteras Luxemburguesas. Allá por Febrero, recién aterrizado en Centroeuropa, y yendo de camino al curro, se me curzó un ciervo a unos 10 metros de distancia. Me dió tiempo a verlo, fliparlo, y pensar que si atropello a un bicho de estos, aparte de matarlo, me destrozaría el coche, y quién sabe que me pasaría a mí… y hoy he estado a punto de probarlo…

Hoy había decidido tomarme la jornada con tranquilidad, y no tener ninguna prisa por salir. Entrando a las 9, se supone que debes de salir a las 17:30. Como estaba liado, he decidido salir a eso de las 7, y Carlos prefiere venirse conmigo a volverse en tren. Como para no preferirlo. Así que a eso de las 7 se ha pasado por mi despacho, recogemos los bártulos y nos piramos. De camino al coche íbamos hablando de los peligros de conducir en Invierno, de las posibilidades de darse una piña, y de que yendo con cuidado no pasaba nada. Salimos. Recién pasado el maravilloso pueblo de Betzdorf, nos metemos por la careterucha, y de repente veo tres cosas que se mueven en la cuneta… son tres cervatillos… tres bambis!! Mira que monos ellos… Y mientras le decía a Carlos dónde estaba, y justo cuando pasaba al lado suyo, va uno de ellos y se cruza…. puto Bambi!!! Que me destrozas el coche de alquiler, no te das cuen? Así que he tenido que pegar un frenazo, y el coche que venía detrás mío también. Y a partir de ese momento el coche ha empezado a oler mal, porque me he cagado de miedo

Y el resto del viaje he ido un tanto encabronado. Que si cuando devuelva el coche voy a venir en tren al curro, aunque estemos a 15 bajo cero. Que si vengo pronto. Que si en Madrid estaría mucho mejor, que hoy es el cumple de MJ y yo aquí en el medio de nunguna parte… en fin…

Creo que mi decisión va a consistir en venir más pronto al curro, para así, aunque venga a currar de noche, al menos pueda irme de día…mientras pueda. En este momento anochece a las 5. Quizá dentro de un mes sea a las 4… quiero volver!! Solo quedan 49 días!!

Macarrones, Jazz y vino

No me gusta la dieta alemana. Se basa casi exclusivamente en derivados del cerdo y de la patata : Codillo, spätzles, y salchichas. De vez en cuando como estas cosas, pero procuro no abusar, y mis arterias lo agradecen.

Pero cuando los fines de semana estoy en casa, hay un plato que nunca falla. No es que sea ni mucho menos nouvelle cuisine, pero como los yogures Bio, me renuevan por dentro y eso se nota por fuera. No es ni más ni menos que unos macarrones con chorizo de mi pueblo, concretamente hechos por mi tía. Suena un poco zafio decir que hacer macarrones es mi especialidad, pero a Rafa le había contado lo bien que me saben, y les tenía ganas. Así que, esta vez, y junto con Enrique y Carlos, organizamos una macarronada en casa de Rafa. Yo ponía lo ingredientes, Enrique el vino, y los demás comían y bebían felizmente…

Así que a eso de la 13:15 me fuí a Trier-Süd a recoger a Carlos y Enrique. Pensé que este traería un par de botellas de vino, pero apareció con una mochila petada. Solo me dijo que traía vino Mosel, que es el vino de aquí, y Chianti, para acompañar la pasta. Lo demás era simplemente una sorpresa…

Y a eso de la 13:30, y tal y como habíamos hablado con Rafa, nos plantamos en su casa con todos los materiales de cocina. Nos abrimos una cerveza, hablamos un ratillo, y a eso de las 2 llegaba la hora de remangarse y ponerse manos a la obra…

Cociendo la pasta

Cociendo la pasta!

El proceso de preparar los macarrones no tiene más misterio. Pones una olla con agua, saly y aceite, la pones a hervir, y cuando rompa el ague echas la pasta. Esperas 10-15 minutos, sacas la pasta y la sacudes un poco. Luego pones los macarrones a freir, cuando suelta la grasilla, echas la pasta y el tomate, remueves todo y poco más. A mí lo único especial que me gusta echarle es pimienta blanca molida. A Marián también, y al ir a añadirle un poco más, me pasé y le eché un huevo. Así que cuando lo probaron dejaron caer que picaba un poco … pero en el fondo a mi me gustaba :-D

Guten apetit!

Guten apetit!

Mientras tanto ya nos habíamos pimplado la botella de Mosel y de Chianti, y Enrique ya había sacado la primera de las sorpresas: Un vino sudafricano hecho con uva pinotage qu estaba muy bueno, pero que yo solo cataba, porque de cara a volver con el coche tenía que controlar un rato. La sobremesa duró algo así como 3 horas, en la que nos dedicamos a hablar del curro, de la crisis, de la música Jazz que pinchaba Rafa, de los vídeos de Les Luthiers, … en fin, estuvimos un buen rato entretenidos… y mientras cayó otra botellita de vino, esta vez una botella de vino de Valdepeñas Gran Reserva que también estaba buenísimo! Eso sí, resulta gracioso ver el vino español con el etiquetado alemán :-D

Valdepeñas

Valdepeñen

Así que el Domingo pasado, que por norma general suele ser un auténtico coñazo, y más desde que el Atleti no hace más que perder, estuvo la mar de bien, y estoy pensando una nueva fecha en la que repetir. Quizá la próxima sea con tortilla, o con el arroz con tacos de bonito, que también me queda muy currao… pero lo importante es la compañía!

Weizenbier

Hoy ha sido un día un poco duro. Ayer Sandra llegó al aeropuerto de Frankfurt-Hahn a eso de las 12 de la noche. Como vive en Luxemburgo, decidió hacer una parada intermedia en mi casa para dormir. Lo importante aquí es que yo me enterase de que me llamaba cuando llegase, así que para asegurarme simplemente decidí no dormir. Así que acostarse a la 1:30 para despertarse a las 6:45 no mola nada. Estoy crujido. Hoy venía en el coche con Enrique y con Carlos y les decía que me iba a alicatar una cerveza y me iba a ir al sobre un rato después. No seré tan estricto con mis palabras, pero de momento lo que sí he heche es alicatarme uan cerveza…

Asi que de cervezas va el asunto. Como ya comenté en otro momento, aquí en Alemania, y hablando de una forma muy general, hay dos tipos de cerveza. La primera es la Pils, que es lo más parecido a las cervezas que hay en España. Y las segundas son las cervezas de trigo, aquí conocidas como Weizenbier, y en otras partes del país como Weissbier. El servirse este tipo de cervezas tiene su ritual, que es lo que os voy a mostrar hoy.

Lo primero es el vaso. No vale un vaso cualquiera de esos que todos reciclamos de la nocilla. Tienen que ser esos vasos tan típicos largos que se usan en algunas cervecerías de España. Aquí esos vasos son lo más normal del mundo. Además según he leido por ahí, antes de servir la cerveza, hay que mojar el vaso para que no se haga tanta espuma, pero esto es algo que yo no hago.

Ahora vamos a lo importante. Aquí están los protagonistas…

Birrofen y Vasen!

Birrofen y Vasen!

Lo primero de todo, lógicamente, es destapar la botella. Para ello, en su momento me gencié un abridor muy cómodo que lo uso como llavero. Pero tengo que reconocer que me siento bastante integrado en Alemania. Ya soy capaz de abrirlo con cosas más cotidianas como cubiertos y mecheros…

chas!

Chas!

El siguiente paso es echar la cerveza en el vaso, teniendo un poco inclinado ambos. Pero hay que vaciarlo hasta que te queda un 20% en la botella. En ese momento para, quie te dejas lo importante en la botella!!!

sirviendo la weizen

Sirviendo la Weizen

Ahora viene uno de los momento importantes. Sujetando la botella por el cuello, agita la parte del culo de la botella, para que la levadura que tiene la cerveza se suspenda por lo que queda de cerveza…!!!!

Agitando la weizenbier

Agitando la weizenbier

Una vez hecho esto, vuelca todo lo que queda en la botella en el vaso. Lo ideal es que te quede la espuma sobresaliendo un pelín del vaso. Así que si lo consigues, lo primero es meter los morros en la espuma a lo Homer Simpsons….arrggh…

Así que mientras escribo este post, me he dedicado a alicatarme esta cervecita…

La Weizen servida

Servida (y en proceso de alicatarsela!)

En España la weizen más fácil de encontrar es la Franziskaner, aunque también se puede localizar la Erdinger en algunos sitios… salud!